Contigo he sabido lo que es el calor de una familia, el cariño y comprensión que tú nos dabas, esas comidas de los domingos, esos regalices negros que nos comprabas, tus eternos paseos por la orilla de la playa, tantas miles de cosas, que siempre quedarán en mi memoria y podré alegrarme de recordarte con una enorme sonrisa, porque fuiste y serás parte de mi vida.
De ti me quedo tu fuerza y tus ganas de vivir hasta el final, tu amor por tu familia y todas esas personas que ni siquiera pertenecían a tu vida.
He comprobado lo duro que es que ni tan siquiera nos recordases, pero ver en tu mirada esa sensación de amor y cariño por todos y que de vez en cuando te acordases de tu niña, me daba esas pequeñas fuerzas para soportarlo todo.
Comienza un nuevo estado, dónde almas como la tuyas no quedarán en el olvido, dónde todo tu amor y buen ser nos ayudará a ser mejores.
Disfruta de esta libertad que tanto tiempo llevabas pidiendo, crece como espíritu y no te separes de mi nunca.
Millones de gracias por haber pertenecido a mi vida, y no haberte ido jamás de nuestro lado.
Te echaré de menos, abuelita.

